Cavitación por ultrasonido

La Cavitación es la formación de burbujas de vapor (cavidades) en el interior de un líquido, fluido o material fisiológico. Las burbujas de vapor (cavidades) se forman en los líquidos de dos maneras: por ebullición, que se consigue calentando el líquido, y por cavitación,  que se logra disminuyendo la presión a la que está sometido el líquido. Al aplicar ultrasonidos a un líquido conseguimos la Cavitación de éste.

 

Veamos por qué:

El sonido consiste en vibraciones mecánicas en un medio elástico (todos los medios son elásticos a excepción del vacío). Cuando las vibraciones llegan al oído humano, hacen que la membrana timpánica vibre con la misma frecuencia que tiene el sonido. La frecuencia de las vibraciones del sonido se mide en hertzios (hz) y el oído humano sólo puede captar las frecuencias que oscilan entre 20 y 20.000 hz. Cuando un sonido tiene una frecuencia de vibración mayor de 20.000 hz se llama ultrasonido, y no es perceptible por el oído humano.

Los ultrasonidos se utilizan en medicina con varias aplicaciones como, por ejemplo, la ecografía que se usa para hacer diagnósticos, la terapia ultrasónica para aliviar dolores,  contracturas etc. y, por último, aparecen los ultrasonidos con muy bajas frecuencias, capaces de lograr la Cavitación y, por tanto, la destrucción del tejido graso cuya aplicación entra en el campo de la estética.

 

 

Veamos ahora cómo se desarrolla este proceso:

Ya dijimos anteriormente que el ultrasonido son vibraciones y, como tales, causan fenómenos de compresión y expansión en los tejidos a la misma frecuencia que éste, lo que conduce a variaciones de presión. Si la frecuencia (Hz) que aplicamos al ultrasonido es muy alta,  conseguimos un micromasaje (efecto terapéutico), pero si disminuimos la frecuencia (Hz), aumentamos la longitud de onda y de forma proporcional los cambios de presión. De esta manera, cuando la presión disminuye (presión negativa) se forman multitud de burbujas de gas (cavidades) que van creciendo en el líquido intersticial del tejido graso, es decir, se produce la Cavitación en el tejido.

Luego, cuando la presión aumenta (presión positiva), la burbuja es comprimida hasta que “implota”, o sea, que se colapsa por completo. Pues bien, durante la implosión de la burbuja se libera una cantidad de calor y energía de tal magnitud, que rompe la membrana de la célula grasa (adipocito) dejando salir el contenido de ésta (ácidos grasos y glicerol),  que luego se eliminará por vía linfática y urinaria.  Por la misma razón, el contenido de los adipocitos que son los triglicéridos, se fracturan formando grasas de cadenas más cortas (diglicéridos), que son más líquidas y fáciles de eliminar por el cuerpo.

  

 

 

Las células de grasa no pueden regenerarse, por tanto, cualquier acción destructiva sobre éstas se puede considerar permanente.

Al no ser extraída la grasa liberada, sino que va a ser eliminada por el propio organismo, es bueno ayudarlo en este proceso de eliminación.

 

¿Cómo se realiza?      

  • Inmediatamente, antes y después de la Cavitación practicamos un drenaje linfático con una máquina de vacío.
  • Se deben realizar unos ejercicios leves/moderados cada día para facilitar el drenaje, además de beber dos litros de agua diariamente.
  • Es muy beneficioso complementarlo con otros tratamientos que ayudan al drenaje y a dar firmeza a la piel, como la endermología,  la radiofrecuencia, etc.
  • La Cavitación se hace por zonas y con un tiempo limitado de 40 a 50 minutos, dejando pasar como mínimo de una semana a diez días entre sesión y sesión, para darle tiempo al cuerpo a eliminar la grasa destruida.
  • La duración total de cada sesión, contando con los drenajes, es de una hora aproximadamente.
  • El número total de sesiones varía entre 8 y 15 dependiendo de la cantidad de grasa a tratar.
  • Son tratamientos que no necesitan ningún tipo de anestesia.
  • El paciente puede incorporarse a su actividad habitual una vez terminado el tratamiento.

 

¿A quién va dirigido?

La máquina emisora de los ultrasonidos para lograr la Cavitación nos deja seleccionar varios parámetros. Por ejemplo, podemos elegir entre varias frecuencias de  ultrasonidos, diferentes intensidades, distintas formas de emisión, etc. Esto nos permite conseguir el efecto deseado a distintas profundidades del tejido graso. Y por esa razón, podemos tratar tanto la grasa superficial como la profunda.

Debido a estas características, el uso de la Cavitación estaría indicado en todo tipo de celulitis y adiposidad localizada. Por ello, este método se ha convertido, actualmente, en una de las técnicas más efectivas para los tratamientos de remodelado corporal.

Vimos antes que el éxito de la Cavitación es mayor cuando se complementa con otras técnicas. En el Centro, el programa de Cavitación que tenemos diseñado, lleva incluidos los tratamientos complementarios necesarios para conseguir los resultados óptimos, practicando sesiones de una hora a la semana, en los que se intercalan la Cavitación con los tratamientos complementarios precisos.

No hay que olvidar que como cualquier técnica usada en medicina, la Cavitación por ultrasonidos presenta contraindicaciones médicas absolutas y relativas, que deben ser tenidas en cuenta antes y durante el tratamiento. Por ese motivo, este tratamiento debe estar siempre indicado y controlado por un profesional médico cualificado.

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